La primera vez que supe de ti, no te voy a mentir, apenas te di importancia, no te veía alcanzable y sabía que fácilmente me podrías romper el corazón.
La segunda vez, me vía capaz de arriesgarme a que me lo rompieras, con esa mirada que no deja a nadie indiferente, con esos labios a los que vivo enganchada.
La tercera vez, lo tenías en tus manos, entre algodones, y entonces recordé la primera vez, mi miedo a amarte, recordé la segunda vez, mi temor a perderte y me situé en el presente y mi seguridad al quererte.
Que te cruces en mi vida es casi un milagro, pero que te quedes es un privilegio, pues nadie me besa como tú, nadie me mira como tú, y nadie es capaz de resolver todos mis problemas con un 'confío en ti'.
Si algún no te tengo a mi lado (no por decisión propia, te lo prometo), te recordaré como el hombre que me devolvió a la vida.
Si te quedas, te describiré toda mi vida como la persona que hizo mágica mi existencia en el universo.
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