le tengo miedo a lo romántico, a los besos interminables, a lo bonito de amar, sin embargo me paso las horas acariciándote la cara, pensando en qué parte de tu cuerpo me quedará por acariciar, me rabia pensar que aún me queda mucho por tocar; nos besamos hasta que tú decides dejar de hacerlo, y pienso en cuántos segundos estaré perdiendo de tu saliva cuando te tengo cerca y no te estoy besando; te digo mil veces que me siento débil cuando te abro mi corazón y me angustio porque siento que no lo abro lo suficiente.
mi cabeza me dice que no te quiera más que a mi vida, que no te necesite más que a mí misma, que no te quiera besar a todas hora y mi corazón me grita con agresividad que aún te quiero poco, que te quiera más, que aún no te he visto lo suficiente, que sé poco de ti, que te debo conocer como la que más, que si no te necesito a ti, ¿a quién voy a necesitar?, que aproveche esos labios que me dan la vida por si algún día me faltas, al menos recordaré el sabor de tu boca, de esa boca que tiene forma de sonrisa, que me sabe a felicidad y que me regala las palabras jamás dichas por nadie, o quizá es que yo no las necesitaba oír de alguien que no fueras tú.
justo escribiendo esto me estoy acordando de que no recuerdo qué música sonaba, ni de qué hora era, ni a qué olía el bar, porque estaba demasiado ocupada intentando descifrar qué me decía tu mirada aquel día en el bar de sofá rojo que nos acogió después de pasar la tarde abraza a ti viendo una película con una manta, que no sé tú, pero yo estaba más atenta de provocar en ti besos que en el corazón de acero de Brad Pitt.
si alguna vez he dudado y dudaré será sólo porque no sé cómo no hacerte daño, NUNCA porque no sé si te amo.
cuando algo lo sientes en el corazón, no puedes engañar al universo, si te amo, te amo y te amaré aunque algún día no estés a mi lado.
escúchate esto, a ver si te gusta tanto como a mí, que me ha acompañado durante toda la narración.
No hay comentarios:
Publicar un comentario